El síndrome de vejiga hiperactiva es una situación que implica un importante deterioro de la calidad de vida del paciente que la sufre.
Su diagnóstico no siempre se realiza, en muchas ocasiones porque el paciente no consulta por los síntomas ni busca ayuda para su tratamiento.
El tratamiento debe ser individualizado en función de los síntomas y de las características de cada caso.
Siempre debe comenzar con la adquisición de hábitos saludables y programas de entrenamiento vesical, seguidos de tratamiento farmacológico en caso de que no haya respuesta.
El objetivo último es aliviar los síntomas y lograr una adecuada calidad de vida para el paciente.
|