El objetivo es contraer y relajar de manera repetida el músculo pubococigeo.
Para ello, antes debe aprender a identificarlo realizando “cortes” en la micción. El músculo que utiliza para cerrar la salida de la orina es el que tiene que contraer y relajar para realizar los ejercicios.
Es posible que al principio tenga ciertas dificultades para identificarlo correctamente y a la vez que contrae el músculo, también contraiga las nalgas o los músculos de la parte baja del abdomen. Sin embargo, con un poco de insistencia, logrará contraer sólo el músculo pubococcigeo. Éste es el principal músculo del suelo de la pelvis.
El suelo de la pelvis tiene como misión contener órganos como el útero, la vejiga o el intestino dentro de la pelvis y está formado por músculos y ligamentos. Se encuentra atravesado por los conductos de salida al exterior de estos órganos, como son la vagina, la uretra o el recto.

Diversas circunstancias como el envejecimiento, los partos complicados o de fetos grandes, o bien situaciones que producen un aumento de la presión intraabdominal como la obesidad, la tos crónica, trabajos con levantamiento de cargas o el estreñimiento, pueden debilitar su estructura y por tanto favorecer que los órganos pélvicos se deslicen hacia el exterior, apareciendo incontinencia de orina.
Los ejercicios de Kegel, que básicamente consisten en la contracción/relajación del músculo pubociccigeo, deben realizarse en repetidas ocasiones para aumentar su fortaleza y resistencia.
Se puede comenzar realizando series de 10-20 contracciones/relajaciones varias veces al día.
Puede parecer en principio que es difícil encontrar tiempo para su realización, pero poco a poco, a medida que se comprueba la falicidad para su realización en cualquier momento y circunstancia, resulta difícil encontrar una excusa para no hacerlos.
Hay mujeres que realizan sus ejercicios cada vez que hacen sus tareas cotidianas como esperas ante un semáforo cerrado, en la cola del supermercado, esperando la salida del colegio de los niños, sentada en la oficina, etc. No importa dónde ni cuándo. Lo importante es que estos ejercicios se integren dentro de las actividades diarias cotidianas como puede ser la limpieza de los dientes.
Lo ideal sería alcanzar las 200 repeticiones diarias (cuatro series de 50) y es fundamental la constancia en su realización. Los resultados en cuanto a mejorar las pérdidas de orina pueden tardar algunas semanas en apreciarse (entre 4 y 12 semanas) y debe mantenerse su práctica durante toda la vida. Recordemos que se trata de una actividad sencilla, discreta fácil de realizar, en ningún caso perjudicial y con unas ventajas claras.