El prolapso genital tiene similitudes con las hernias. En ambos casos se produce un debilitamiento de los tejidos de sostén, lo que provoca un descenso de uno o varios de los órganos que están en la pelvis por debajo de su posición habitual.
El problema se genera al debilitarse los músculos del suelo de la pelvis. Estos sostienen, como un arco protector en forma de hamaca flexible, la parte baja del abdomen, y es el apoyo y el sostén de la vejiga, del útero y de la parte final del intestino.
Aproximadamente un 50% de las mujeres, que han tenido partos vaginales, presentan algún tipo de prolapso genital, pero sólo de un 10 a un 20% de ellas buscan consejo médico, y un 10% son operadas con técnicas de reparación del suelo pélvico. Hasta un tercio de las mujeres intervenidas precisarán de algún tratamiento adicional.
Los prolapsos se nombran según el órgano o tejido que ha perdido su sujeción y protruye en la vagina. El prolapso puede ser único, pero en la mayoría de los casos aparece combinado:
- De la pared anterior de la vagina:cistocele (vejiga) y uretrocele (uretra).
- De la pared posterior:rectocele (recto, porción final del intestino).
- Del techo de la vagina:prolapso uterino o de la cúpula vaginal (si se ha extirpado previamente el útero) y enterocele (de otras porciones del intestino).
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