Como consecuencia de la obesidad, se pueden producir diversas complicaciones como son la hipertensión arterial, la diabetes mellitus y las enfermedades coronarias. También se ha asociado a otros problemas como la incontinencia de orina.
A pesar de no tratarse de una causa directa de la incontinencia urinaria, añadir peso supone mayor presión dentro del abdomen que se mantiene de forma continuada en la región pélvica de la mujer, lo que debilita los tejidos de apoyo de los órganos pélvicos, como son la vejiga, el útero y el recto, y pueden producirse alteraciones en la situación anatómica con prolapso de los mismos.
Las mujeres obesas de cualquier edad padecen incontinencia con una prevalencia y frecuencia mayor a la de la población femenina sin sobrepeso.
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