Las infecciones de orina son un problema frecuente que afecta a la calidad de vida de los pacientes. Aunque existe una predisposición genética para padecerlas, hay medidas preventivas que deben formar parte de los hábitos higiénico-dietéticos, lo que puede reducir su presencia.
Si esto no resulta suficiente, el médico indicará tratamiento antibiótico que podrá tener un fin terapéutico para tratar y solucionar un episodio concreto, o bien, uno preventivo para evitar la repetición de los episodios.
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