Determinadas recomendaciones pueden ayudar a reducir el riesgo de infecciones urinarias. Muchas de ellas deberían formar parte de las costumbres de cualquier mujer y de sus hábitos higiénico-dietéticos.
- El consumo de cantidades adecuadas de líquidos y su eliminación por las vías urinarias tienen una función de limpieza y arrastre de gérmenes.
- El zumo de arándanos está tomando una gran importancia en la prevención de las infecciones urinarias ya que los estudios demuestran que es una medida altamente eficaz. Administrado a las dosis adecuadas, ha demostrado reducir el número de episodios de infección porque evita que los gérmenes patógenos se adhieran a la mucosa de la vejiga y la uretra.
- En cuanto a la dieta, se deben evitar alimentos irritantes como los picantes y el abuso del té o café.
- Siempre es una buena idea dejar de fumar y especialmente entre las personas con infecciones de orina, ya que fumar aumenta los episodios de infecciones.
- Es preciso vaciar la vejiga con una relativa frecuencia, evitando las retenciones prolongadas de la orina, ya que eso favorece el crecimiento de las bacterias en ella.
- La higiene genital siempre debe realizarse de delante hacia detrás para evitar arrastrar los gérmenes del recto a la uretra.
- En las mujeres con sequedad y atrofia en los genitales, debido a la carencia de hormonas en la menopausia, la administración local de pomadas con estrógenos o bien de hidratantes o lubricantes harán, por una parte, que se sientan más cómodas y, por otra, que se mejore el epitelio, haciéndolo mas resistente a las infecciones.
- Relacionadas con la actividad sexual: se recomienda a aquellas mujeres, que utilicen diafragma y espermicidas, que cambien a otro método anticonceptivo. La micción después de la actividad sexual arrastra los gérmenes que podrían haber penetrado en la uretra reduciendo el riesgo de infección, por lo que es recomendable orinar inmediatamente después del contacto sexual. El lavado de los genitales reduce también la contaminación.
Cuando estas medidas no dan resultado, puede plantearse el tratamiento preventivo con antibióticos, utilizando dosis bajas de medicamento durante varios meses. Si los episodios guardan relación con la actividad sexual, puede indicarse la toma de una sola dosis de antibiótico después de tener relaciones sexuales para prevenir las infecciones del tracto urinario.
Si se realiza un tratamiento antibiótico por una infección de orina, es preciso seguir escrupulosamente las recomendaciones dadas por el médico en cuanto a la dosis a utilizar y el tiempo de tratamiento. Si el tratamiento se abandona prematuramente, pueden producirse recidivas y, además, se favorece que los gérmenes se hagan resistentes al antibiótico.
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