Factores genéticos
Parece existir una predisposición genética para padecer episodios de infecciones urinarias en algunas mujeres, posiblemente relacionada con la capacidad de adherencia de los gérmenes a la mucosa que recubre la vejiga y la uretra.
La propia anatomía de la mujer es, por sí misma, un factor predisponente, y es mucho más rara su presencia en el varón. La cercanía de la uretra (orificio de salida de la orina) al ano y a la vagina hacen posible la contaminación con gérmenes patógenos, presentes frecuentemente en el intestino y que son causantes de la infección. La cortedad de la uretra permite que los gérmenes puedan fácilmente ascender y colonizar la vejiga.
Cualquier anomalía que produzca obstrucciones en la salida de la orina puede favorecer las infecciones, como por ejemplo la presencia de cálculos o de estrecheces. En el varón, el aumento del tamaño de la próstata puede comprimir a la uretra en su paso por ella, y así favorecer las infecciones de la orina.
Factores relacionados con el entorno y el estilo de vida
- Las enfermedades que cursan con alteraciones en las defensas o en la inmunidad se asocian con una mayor frecuencia de episodios infecciosos.
- Las manipulaciones instrumentales, como la colocación de sondas o la realización de pruebas diagnósticas, aumentan el riesgo de infecciones.
- En las niñas y en las mujeres que no han adoptado unos hábitos higiénicos adecuados, puede producirse una contaminación al arrastrar los gérmenes del ano hacia la uretra cuando se limpian tras la micción o la defecación.
- La actividad sexual es otro factor favorecedor ya que favorece el paso de gérmenes a la uretra. Los cambios de pareja sexual favorecen las infecciones.
- Algunos métodos anticonceptivos, como es el diafragma (esfera de goma flexible con los bordes rígidos que se introduce en la vagina de forma que quede completamente cubierto el cuello del útero) y los espermicidas, aumentan el riesgo de infecciones.
- También durante el embarazo, el riesgo de infecciones urinarias resulta más alto, especialmente, por los cambios anatómicos que sufren los uréteres debido a la presencia del útero gestante.
- En la mujer mayor, la falta de estrógenos, hormonas producidas en los ovarios y cuya producción cesa con la menopausia, produce cambios en la mucosa de la uretra, la vejiga y la vagina, que favorecen la colonización por gérmenes patógenos. Además, en la mujer mayor pueden producirse prolapsos o descensos de los órganos de la pelvis (vejiga, útero y recto) que producen modificaciones en la anatomía normal de estas estructuras que afectan el vaciamiento vesical, favoreciendo que quede un residuo de orina tras la micción, lo que favorece el aumento de las infecciones.
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