Los síntomas que produce una infección de orina son muy característicos y sólo con ellos es posible hacer un diagnóstico de sospecha.
El diagnóstico definitivo se basa en el análisis de la orina y su cultivo para identificar si hay crecimiento de gérmenes patógenos, ver el tipo de germen y su respuesta a los antibióticos (antibiograma).
Como se recoge la orina
Resulta necesario seguir unas normas de recogida de la orina, ya que de no ser así, los resultados obtenidos pueden no ser válidos.
Debe recogerse en un envase limpio, preferiblemente estéril. Es recomendable obtener la primera muestra de la mañana ya que esta orina, al permanecer varias horas en la vejiga, se encuentra más concentrada y, por tanto, los resultados serán más fiables.
Antes de iniciar la micción, se lavarán los genitales externos con agua y jabón, secándolos con una toalla limpia.
En el caso de la mujer, deberá separar los labios para permitir un flujo directo de la orina. Se comienza la micción, dejando caer al inodoro la primera parte con el fin de que esta orina arrastre las impurezas que pudiera haber en la uretra. A continuación se recoge la muestra, es decir, se toma la parte media de la micción.
Para recoger la orina en los bebés, es preciso utilizar unos dispositivos especiales. Se trata de unas pequeñas bolsas de plástico que tienen una banda adhesiva en un extremo, la cual se pega en la piel, alrededor de los genitales, después de haber lavado la zona con agua y jabón y secado cuidadosamente. Una vez que el bebé haya orinado, se despega la bolsa y se vierte la orina en un envase estéril.
El envase debe ser cuidadosamente cerrado y es entonces transportado al laboratorio. No debe demorarse demasiado su entrega al laboratorio, ya que la calidad de la muestra puede deteriorarse.
En casos concretos en los que resulte imposible recoger la orina a través de la micción, puede ser necesario obtenerla a través de una sonda que se coloca en la uretra.