La RSP se puede utilizar como
- Terapia única: cuando el único tratamiento que va a realizar la paciente para tratar su IU es la RSP.
- Terapia coadyuvante: cuando se asocian varios tratamientos (cirugía, RSP, etc.).
- Terapia preventiva: cuando todavía no existe IU pero sí alguna situación de riesgo para padecerla.
Indicaciones
La RSP tiene utilidad tanto para el tratamiento de la IU de esfuerzo como para el de la IU por urgencia y la IU mixta.
En la actualidad, disponemos de evidencia científica suficiente que demuestra la eficacia de la RSP para corregir y evitar la IU en las mujeres.
Se debe recurrir a la RSP en las siguientes situaciones:
- En el caso de IU de esfuerzo leve-moderada.
- En el caso de IU por urgencia, independientemente de su severidad.
- Siempre que no existan prolapsos genitales severos (que se salga la vejiga, el recto o el útero).
- Siempre que no existan otros problemas asociados que requieran tratamiento quirúrgico para su solución.
- Cuando las pacientes tengan disponibilidad, motivación y capacidad para realizar la RSP.
Objetivos generales de un programa de RSP
Lo que se pretende es desarrollar la musculatura del suelo de la pelvis, aumentar su fortaleza y su capacidad de resistencia.
- Conseguir la máxima potencia en la contracción de la musculatura del suelo pelviano.
- Alargar el tiempo de la contracción (conseguir contracciones de larga duración sin agotamiento).
- Aumentar el número de repeticiones de contracciones breves.
- Reducir los periodos de descanso entre las contracciones.
Fases de un programa de RSP para el tratamiento de la IU de esfuerzo
La RSP se debe desarrollar en tres fases superponibles:
- Primera fase, de recuperación del tono muscular: en muchas ocasiones, la musculatura del SP carece de “tono”. Esto quiere decir que, al no haber sido ejercitada durante mucho tiempo o al haber sido dañada por el parto, la cirugía, etc., el músculo se ha quedado flácido y sin capacidad para ser contraído.
Lo primero que se debe hacer, en estos casos, es aplicar un tratamiento de electroestimulación. Con un electrodo introducido en la vagina se administran pequeñas descargas eléctricas que provocan la contracción refleja de los músculos de la pelvis. Estas descargas no causan dolor a la paciente.
De esta forma, se consigue un “ejercicio pasivo” que vuelve a poner en marcha el músculo. Si no se realiza esta primera fase, es probable que las pacientes nunca lleguen a conseguir la contracción voluntaria del SP.
- Segunda fase, de control voluntario de la contracción/relajación: una vez que sabemos que el músculo es capaz de contraerse porque ha recuperado un cierto tono, pasaremos a esta segunda fase. En ella se pretende conseguir el control voluntario sobre el músculo para contraerlo y relajarlo a voluntad.
Es imprescindible que al realizar este tipo de movimientos no se mueva ningún otro grupo muscular (glúteos, abdominales, etc.). Ésta suele ser la fase más difícil del proceso.
En la mayor parte de las mujeres va a ser necesario recurrir a dispositivos especiales (electroestimulación vaginal, electroestimulación cutánea, biofeed-back positivo y negativo, etc.) para conseguir el objetivo propuesto.
- Tercera fase, de potenciación muscular: es la última y más sencilla de todas. Una vez que la paciente presenta un músculo en condiciones y es capaz de contraerlo y relajarlo a voluntad, se trata de ejercitarlo regularmente. Para ello no es necesario que acuda a las unidades de RSP.
Esta fase se debe desarrollar en el medio habitual de cada paciente. Consiste en realizar diferentes tablas de ejercicios de contracción/relajación. Se harán series de contracciones rápidas y repetidas, series de contracciones lentas y mantenidas, etc. No hay una pauta fija de ejercicios. Normalmente, es necesario dedicar unos 5-10 minutos diarios a esta actividad.
Asimismo, es recomendable que los ejercicios se realicen en diferentes posiciones y con la vejiga vacía. Periódicamente se deberá acudir a la Unidad de RSP para comprobar la progresión en la fortaleza muscular y evitar errores que pudieran conducir a un deterioro de la situación alcanzada.
En caso de una IU por urgencia
Se debe recurrir a la electroestimulación para su tratamiento.
Esta técnica consiste, como ya hemos visto anteriormente, en la colocación de un electrodo vaginal y en la aplicación de descargas eléctricas con una frecuencia e intensidad específicas y diferentes de las empleadas para la fase primera de recuperación del tono muscular.
Con este tipo de terapias se consiguen resultados completamente satisfactorios en el 50-70% de los casos, así como mejorías significativas en un 15-20% añadido. |