Pérdida de peso
En ocasiones, sólo la pérdida de peso permite recuperar la continencia. En cualquier caso, la eficacia de cualquier tratamiento aumenta si una paciente obesa pierde peso.
Ingesta adecuada de líquidos
- Se debe ingerir una cantidad de líquidos suficiente. No hay un volumen fijo e igual para todos, puesto que depende de muchas circunstancias: temperatura exterior, temperatura en nuestro lugar habitual de estancia, actividad física realizada, ropa de abrigo que se lleve, grado de sobrepeso, etc. Por término medio, podríamos estimar entre 1,5 y 2 litros las necesidades diarias de agua durante el verano. Disponemos de un mecanismo regulador de la sed muy preciso capaz de hacernos sentir deseo de beber cuando se necesita.
- La ingesta diaria debería estar distribuida de forma regular a lo largo del día, evitando su concentración en momentos puntuales.
- Restricción hídrica nocturna: aquellas pacientes que necesiten levantarse habitualmente por las noches para orinar deberían restringir la cantidad de líquido que ingieren durante las horas previas a acostarse para evitar dicha circunstancia.
Prevenir el estreñimiento
Ya que puede contribuir y agravar una incontinencia previa.
Modificar tratamientos médicos contraproducentes
Se procuran retirar si es posible todos aquellos tratamientos que puedan incrementar las pérdidas de orina y empeorar la situación, tales como diuréticos, algunas medicaciones para corregir la HTA, etc.
Recuperación del suelo pelviano (RSP) tras situaciones de riesgo
Es muy recomendable la realización de una rehabilitación específica tras aquellas situaciones que supongan una agresión para el suelo pelviano (embarazos, partos, cirugías, envejecimiento, etc.).
Se ha podido comprobar que esta rehabilitación evitaría hasta el 80% de los casos de IU.
Vigilar la aparición de infecciones urinarias
Se tratarán las que aparezcan y se instaurarán las medidas necesarias para evitarlas.
Psicoterapia
En muchas ocasiones, sobre todo si la IU es severa o afecta a mujeres jóvenes, es recomendable buscar el apoyo de un psicólogo para tratar las consecuencias que la IU pudiera ocasionar sobre el estado de ánimo de las pacientes.