Las acciones preventivas y terapéuticas deben ser escalonadas y, en líneas generales, seguirían este orden:
- Cambios en el estilo de vida.
- Programas de modificaciones en la conducta y rehabilitación de la musculatura del suelo pélvico.
- Tratamiento farmacológico.
- Cirugía para aquellas situaciones en las que el tratamiento conservador no ha tenido una respuesta adecuada.
Las acciones terapéuticas no son excluyentes entre sí, sino que pueden ser complementarias.
Control de los factores relacionados con las alteraciones del suelo pélvico
El primer paso consiste en actuar sobre los factores de riesgo modificables mediante un adecuado control del peso durante la gestación, con eliminación del tabaco y el control de aquellos procesos que cursan con tos crónica.
También el adecuado control de la gestación para evitar el crecimiento excesivo del feto tiene una importante repercusión en el momento del parto. Esto resulta especialmente importante en las mujeres diabéticas cuyos hijos tienen una tendencia a la macrosomía o crecimiento excesivo.
Entrenamiento vesical
Su fin es inhibir o eliminar las contracciones involuntarias del músculo de la vejiga. El objetivo es retrasar progresivamente el vaciado de la vejiga desde que la mujer nota la sensación de deseo de orinar hasta que puede hacerlo en un lugar adecuado.
Mediante la cumplimentación de un calendario miccional, se establece un programa de entrenamiento personalizado. Al inicio, un programa de micciones frecuentes será ampliado a intervalos de 30-60 minutos hasta conseguir periodos de tres o cuatro horas sin incontinencia.
Ejercicios del suelo pélvico
Tienen como objetivo fortalecer los componentes musculares y así ofrecer un mejor soporte para las estructuras pélvicas. Pueden ser realizados por cualquier persona, sin importar la edad o el estado de preparación física, y se pueden llevar a cabo en cualquier lugar y casi en cualquier situación.
El primer requerimiento es que la mujer aprenda a realizar la contracción del músculo y tome conciencia de la misma. El músculo a trabajar sería el mismo que habría que contraer para poder cortar la micción mientras se está produciendo ésta.
Básicamente los ejercicios consisten en la contracción/relajación del músculo pubococcígeo, y deben realizarse en repetidas ocasiones para aumentar su fortaleza y resistencia. Al inicio, se recomiendan series de 10-20 contracciones/relajaciones varias veces al día. Lo ideal sería alcanzar las 200 repeticiones diarias (cuatro series de cincuenta) y es fundamental la constancia en su realización. Los resultados pueden tardar algunas semanas en apreciarse (entre 4 y 12 semanas) y debe recomendarse su práctica durante toda la vida para no perder el beneficio conseguido.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico se indica en aquellos casos en los que las medidas anteriores han resultado ineficaces. Existen diferentes fármacos, especialmente para el tratamiento de la incontinencia de urgencia, pero nunca deben utilizarse durante la gestación ni la lactancia.
Tratamiento quirúrgico
El tratamiento quirúrgico se utiliza especialmente en la incontinencia de esfuerzo y se reserva para aquellas situaciones en las que no ha habido un beneficio con las medidas anteriores.
Absorbentes
Aunque se trata de una medida paliativa y no de una acción terapéutica, debe prestarse atención a los absorbentes utilizados durante el embarazo y el puerperio.
Los protectores utilizados para la menstruación (compresas), generalmente no son suficientes ni resultan adecuados para contener las pérdidas de orina que, en comparación con el fluido menstrual, ocurren de una manera rápida y tienen un mayor volumen, por lo que es preciso recomendar productos específicos, adecuados a las características de la incontinencia.
Dependiendo de su diseño y propiedades de absorción, pueden utilizarse desde en casos de incontinencia leve hasta en casos de incontinencia muy grave. Existe una gran variedad de tipos de absorbentes que se adaptan a cada persona en función de sus necesidades. La elección del absorbente está condicionada por las condiciones personales, el volumen de orina emitido y la emisión diurna o nocturna.