Numerosos estudios indican que las mujeres jóvenes que tienen al menos un parto vaginal sufren una mayor frecuencia de alteraciones del suelo pélvico, incluida la incontinencia de orina en sus diferentes modalidades (de urgencia o de esfuerzo).
Entre las mujeres mayores que tienen problemas de incontinencia, el número de hijos guarda una menor relación con la incontinencia de orina, lo que sugiere que otros factores presentes en la mujer mayor (sobrepeso, falta de estrógenos...) tienen una influencia importante para que se produzca incontinencia o prolapso de los órganos pélvicos.
Es indudable que el embarazo y el parto guardan relación con la incontinencia de orina. Se considera que entre las mujeres que han tenido hijos, el 50% de las incontinencias y el 75% de los prolapsos pueden ser atribuidos al embarazo y al parto.
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