Durante el embarazo, la pérdida de orina es referida hasta en el 60% de las mujeres, y en la mayoría de los casos era la primera vez que se había presentado incontinencia.
El número de mujeres afectadas y la severidad de la pérdida aumentan según progresa el embarazo, y es más frecuente durante el tercer trimestre de la gestación. Después del parto, los síntomas desaparecerán en el 70% de los casos, pero generalmente esto no ocurre de manera inmediata sino que se precisa un tiempo de meses o hasta un año para su resolución. Aunque la tendencia general es hacia la mejoría, en algunas mujeres la incontinencia puede resultar persistente en el tiempo, y se precisará un tratamiento médico o quirúrgico para mejorar el problema.
Aquellas mujeres que han presentado incontinencia durante el embarazo tienen un mayor riesgo de presentarla en otras épocas de la vida, por lo que resulta especialmente importante la enseñanza y el mantenimiento de medidas preventivas como la realización de ejercicios del suelo pélvico.
El prolapso de los órganos pélvicos también se incrementa durante la gestación, aunque no está totalmente aclarado el efecto del embarazo o del tipo de parto en las alteraciones de las estructuras de soporte del suelo pélvico. En su alteración, otros factores como la obesidad, la tos crónica o la edad avanzada parecen tener una importancia notable.
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