La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina. Esta situación origina problemas higiénicos para la persona, lo que puede producir sensaciones de vergüenza que limitan la actividad social y la calidad de vida.
La intensidad de la pérdida puede ser variable, desde pequeños escapes al hacer algún esfuerzo, como la tos o un estornudo, hasta la pérdida continua de grandes cantidades de orina.
No cabe duda de que la incontinencia de orina se considera un problema de salud "no grave", en términos de supervivencia, lo que lleva a que muchas personas que la padecen no pidan ayuda y, por otra parte, a que los sanitarios no presten la debida atención y se vuelquen en otras patologías con mayor repercusión para la salud. La realidad es que esta situación produce importantes cambios en los hábitos de vida y empeora de manera importante la calidad de vida del paciente. Además, supone importantes costes económicos y sociales.
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