La enuresis nocturna es la pérdida involuntaria de orina después de una edad en la que debería haberse establecido el control de la vejiga, considerando como enuréticos a los niños mayores de cuatro años que se orinan sin que exista ninguna patología orgánica que lo justifique.
El tipo más común es la enuresis primaria, en la cual el que el niño nunca ha dejado de mojar la cama. La enuresis secundaria es el término utilizado cuando el niño comienza a mojar la cama tras un periodo en el que no lo ha hecho y suele estar provocada por razones emocionales.
Este síntoma lo padecen un porcentaje muy elevado de niños, afectando aproximadamente a entre un 15y un 20% de los niños de entre 5 y 10 años (unos 400.000 niños en España), siendo algo más frecuente en los niños que en las niñas. El 70% de los niños afectados mojan la cama dos veces a la semana o más. Por otra parte, el 70% de los niños superan la enuresis antes de los 7 años y aproximadamente un 2% de los niños de 15 años aún mojan la cama.
A pesar de su alta incidencia en la población infantil es bajo el porcentaje que visita al especialista en busca de consejo, y esto ocurre así tanto por la falta de información de los padres como por la humillación que padece el niño al sentirse diferente a los demás. Es necesario puntualizar que la enuresis repercute sobre la vida afectiva del niño y condiciona una vida social limitada (miedo a orinarse en situaciones comprometidas).
Es muy importante no ridiculizar al niño ni hacerle sentir culpable, y es bueno motivarle para que permanezca seco, recompensarle cuando lo logre y reconocer su esfuerzo.
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