Mediante una entrevista a los padres y al niño para obtener la información sobre las condiciones actuales y anteriores que pudieron provocar la falta de control de los esfínteres (hábitos de aseo, las condiciones en las que se percibió por primera vez la existencia del problema, las reacciones ante los episodios de control, si los hubo, y de falta de control). En la primera entrevista también se obtienen datos sobre la conducta general del niño (sus actividades diarias, y la presencia, o no, de otros problemas o de algún tratamiento), las opiniones del niño y de sus padres sobre la falta del control de los esfínteres, los posibles antecedentes familiares, etc.
Se realizará un examen médico según la información obtenida en la entrevista inicial, puesto que se debe descartar que exista una posible causa subyacente de tipo orgánico.
Es fundamental determinar las características de los episodios de control y de alta de controlde la micción. Se busca detectar las circunstancias y estímulos específicos en los que se producen los pérdidas de orina y en cuáles se produce el control. Interesa registrar la cantidad de orina y la posible “utilidad” de la falta de control de la orina (escapar de una situación, llamar la atención...). El registro de los episodios durante varios días permite obtener datos sobre la frecuencia de los episodios y la respuesta a los tratamientos.
En todos los casos de prolapso que presenten incontinencia urinaria, urgencia al orinar o problemas de vaciado de la vejiga se debe realizar un estudio urodinámico para confirmar el diagnóstico.
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