La cistitis intersticial es un trastorno crónico y complejo que se caracteriza por la inflamación o irritación de la pared de la vejiga, y en la que los tratamientos habituales no muestran una eficacia clara para aliviar los síntomas.
Puede formar cicatrices y causar rigidez en la vejiga con disminución de la capacidad de la misma.
La calidad de vida de los pacientes puede verse profundamente afectada no solo a causa de los síntomas que produce, como es el dolor, sino también por las limitaciones que supone la frecuente e imperiosa necesidad de orinar, lo que limita las relaciones sociales de tal manera que están descritas una alta frecuencia de alteraciones psicológicas y depresiones asociadas a la cistitis intersticial.
Esta patología es más frecuente en la mujer que en el varón y afecta alrededor del 0,01-0,5% de las mujeres, cifra que quizá no represente la realidad por lo dificultoso que a veces resulta el diagnóstico.
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